Pastor Rubén Darío Verón

 
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Pastor Rubén Darío Verón
 
 
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TESTIMONIO PERSONAL
Crecí en un barrio muy humilde, muy pobre, mi vida fue muy mala, mi padre nos maltrataba, era un hombre borracho, golpeador, no dejaba de pegarla a mi mamá, a mis hermanos, a mi mismo; comencé a ir a la escuela solamente hasta quinto grado, no tenía las cosas necesarias para estudiar, diariamente le pedía a mi maestra ya que no tenía goma, papel o lápiz por que no me o proveía mi padre; me mandaba a pedir y a robar, si no lo hacia me pegaba.
A los diez años empecé a trabajar como sodero y también estudiaba, a los doce años trabaje en una gomería, tuve que dejar de estudiar, todo lo que ganaba se lo daba a mi mamá por que no quería que le faltara nada porque mi papá todos los días tomaba mucho vino.
Mi mamá era muy buena y yo la quería mucho, pero mi mamá también tomaba, toda mi infancia de adolescencia fue de sufrimiento, recuerdo que una vez tendría ocho años salía al patio de mi casa, miraba al cielo oraba a mi manera y habla con mi Dios, esto lo hacia muy seguido; un día le dije a Dios se que estas en el cielo y me escuchas, se que un día seré mayor y me darás una mujer y tendremos hijos; pero a mis hijos no van a sufrir lo que yo sufrí, le voy a dar lo mejor.
Pasa el tiempo y a los diecisiete años conozco a una chica tan hermosa que me enamore de ella, nos casamos y al tiempo quedo embarazada de mi primer hijo Ricardo Darío, estábamos y estamos muy enamorados, la palabra de Dios dice en el libro Cantar de los Cantares 8:6-7 hace alusión a que el amor es tan fuerte como la muerte, las muchas aguas no podrán apagar el amor.
A los seis meses de vida de mi hijo el mismo comienza a tener problemas de asma y mi esposa comienza a tener peleas con migo, yo no entendía el porque de las cosas, pese a que creíamos en Dios bautizamos a nuestro hijo en la Iglesia Católica Romana, creíamos en todos los santos, en Jesucristo, a la virgen María, prendíamos velas pero los problemas eran cada día mas grandes, me sentía impotente ante estos problemas y comencé a tomar y a fumar, cuando dormía comencé a tener pesadillas y sueños muy feos, mi esposa igual, le pedimos al cura de la Iglesia que íbamos que nos bendiga la casa y le contamos todas las cosas que nos estaban pasando; pero nada cambio.
Desesperados fuimos al curandero, eso fue peor, las cosas empeoraron más todavía, no teníamos a donde ira para que nos den la solución a nuestros problemas, mi esposa embarazada otra vez de la cual nace Cristian Ariel el que también nace asmático.
Eran los dos niños enfermos de asma, yo lloraba y le pedía a Dios que nos ayudara, pero era para mi como que Dios no me oía, desesperado, nervioso, lleno de temor, dormía muy poco, ya no sabia que hacer con mi esposa, le prendíamos velas a todos los santos y aun a los muertos, todo era peor, muchas veces estaba tentado de dejarla a ella y a mis hijos pero los amaba tanto que nunca los deje.
A todo esto yo sentía que el diablo se burlaba de nosotros porque el sabia que nosotros éramos escogidos por Dios, llego a tomar tanto nuestras vidas que hacia que nuestra vida fuera un calvario, las luces de mi casa se apagaban solas, las cosas de mi casa se movía solas, querían que mi esposa me lastimara o matara también a mi me tentaba para que la golpeara, se sentía como el aullido de un lobo hasta que mis vecinos lo oían, todo era un infierno, tenia mucho miedo por las noches y me quejaba al Señor que mal tan grande hice yo para sufrir tanto.
Un buen día llega mi cuñada a mi casa y le dijo que había un pastor en el barrio Saladillo que oraba por los enfermos y que Dios los sanaba.
Mi esposa fue, conoció al Señor, fue liberada, sanada y también mis hijos sanados, por lo tanto Dios obro con poder.
A los seis meses de conocer mi esposa a Dios le pide al Pastor que fuera a mi casa a predicarme, el Pastor llego primero a mí casa puesto que yo estaba trabajando, cuando llego sale mi esposa y me dice que el Pastor estaba esperándome, cuando entro al comedor veo al pastor y al rededor de el como un fuego, me predica el pastor y acepto a Jesucristo, ora por mi y a los tres minutos se va, en ese momento sentí que salía de mi un peso muy grande y sentí que entrara en mi como un fuego, sentí que Jesús entro en mi, llore mucho aquel día pero de gozo.
Jesús me salvo, me libero, sano mi corazón al día siguiente voy a sacar un cigarrillo para fumar y los dedos de mi mano se negaba, solo doblo el atado de cigarrillo y lo arrojo al tacho de basura.
Cuando voy al trabajo, al taller de gomería comienzo a sacar toda pornografía que estaba en la pared, en el taller estaba 12 horas y durante todo ese tiempo tomaba porrón y naranja porque hasta los mismos clientes la compraban, pero ese día no tome nada, cuando cerré la gomería y salí con la moto y faltando tres cuadras para llegar a mi casa siento una voz dulce que me di cuenta era el Espíritu Santo que me decía que el me había santificado y escogido para que comenzara a predicar su palabra.
En estos momentos estamos liderando la Iglesia de los Milagros con mi esposa y mis hijos y trabajamos para el reino de Dios.